-Aunque pueda parecer un panorama caótico, lo cierto es que la situación
es muy preocupante. En 15 años la actitud de los alumnos ha cambiado
radicalmente. Los estudiantes rebeldes, que primero eran rechazados son, ahora,
los líderes. Aunque estamos en Torrelavega, y en un instituto en pleno
centro de la ciudad, prácticamente se puede hablar de que existen
mafias entre el alumnado.
-¿Cuál puede ser el origen de esta situación?
-Vemos, con tristeza, que ahora los padres apoyan ciegamente, en sentido
literal, a sus hijos. Necesitamos que los padres se involucren con
los profesores en la educación de sus hijos porque, sino, el problema de disciplina
que hay en las aulas será imposible de controlar.
-¿Habría que volver a antiguos métodos de enseñanza?
-Hemos pasado de la letra con sangre entra, al todo vale en el que
los alumnos no tienen visión de futuro y están en las clases 'a pasar'. Cuando
comencé en la enseñanza, algunos profesores todavía utilizaban
la vara, y daban capones y tirones de orejas. Hay que buscar un término
medio pero, para ello, insisto, tiene que implicarse los profesores y los
padres.
-¿Alguna solución?
-Los docentes necesitamos un Estatuto del Profesorado donde se determine,
con claridad y con la ley en la mano, nuestras obligaciones y derechos,
para poder establecer los límites. Es una promesa política de los últimos
lustros que no se ha cumplido.
-Otros profesores intentan hacerse 'colegas' de los alumnos...
-Muchos pretenden hacerse sus amigos, tuteándolos, pero ese acercamiento
no es real. Los jóvenes son egoístas, si les dan la mano
te cogen el pie y no nos podemos hacer amigos de los alumnos. La distancia
con el profesor tiene que existir para lograr el respeto.
-Volviendo a la docencia. ¿Cómo han cambiado los métodos?
-Los jóvenes de ahora rehuyen el esfuerzo, les cuesta estar sentados
ante un libro, estudiando. Lo ha provocado la cultura audiovisual, que hace
que los conocimientos entren muy bien por los ojos, pero no se convierten en
conceptos. No obstante, la docencia se está inclinando, en parte por
obligación, hacia la búsqueda de métodos entretenidos.
-Y en esa cultura audiovisual, ¿tiene
cabida el latín?
-Los vientos que soplan en España, en estos momentos, son poco
propicios para las lenguas clásicas. Pero hay que saber de dónde
venimos para saber a dónde vamos
-Pero el número de alumnos que estudia latín ahora es
muy inferior
-Con la nueva Secundaria, el latín ya no es obligatorio para
todos como era, en el antiguo BUP, en segundo curso. Ahora los que estudian
las culturas clásicas son pocos, pero vocacionales. Además,
siempre tendrá que haber especialistas en esta materia
-35 años en un mismo centro, es toda una vida...
-Además, curiosamente, estudié en este instituto, como alumno
libre, hace ahora 50 años. Tras superar la reválida, me fui a
la Pontificia de Comillas, donde estudié Filosofía, que se impartía
en latín. Los dos últimos cursos los hice en la Universidad Complutense
esde el año 1970, a excepción de un curso, he estado en el Instituto
Marqués de Santillana, en el que no sólo he sido profesor,
sino secretario, jefe de estudios y director
-El cambio de dirección supondrá una nueva línea
de trabajo.
-Básicamente no creo. José Nicasio Gutiérrez continuará en
una línea similar.