Según el estudio de Clotilde Gutiérrez Gutiérrez, había un total de 28 localidades en la comarca que podríamos denominar «corredor del Besaya» (desde Pie de Concha hasta la desembocadura de Suances) que tenían escuela, lo cual resulta un nivel de escolarización de la población joven cercano al 33%. En el Mayordomado de la Vega, había maestros en la propia Torrelavega, Campuzano, Ganzo, Polanco y Viérnoles, lo cual presenta un buen panorama educativo según los parámetros de la época.

Además de lo que podría denominarse «enseñanza pública» entendida como económicamente dependiente de los concejos (aunque en ocasiones, parte de los estipendios de los maestros pudieran ser abonados en especie por los padres de los alumnos), también existían instituciones de enseñanza «privadas». Nos referimos a las fundaciones. Éstas eran, en el caso de la docencia, instituciones casi siempre fundadas por un emigrante que, habiéndose enriquecido en Andalucía (jándalo) o, más frecuentemente, en las colonias americanas (indiano) sufragaba los gastos (maestro e instalaciones, sobre todo) derivados de erigir una escuela generalmente en su pueblo de origen.

Tanto con uno u otro sistema, las materias objeto de estudio no iban más allá de leer, escribir y contar. También solía impartirse doctrina cristiana, sobre todo si el enseñante había tenido contacto con el seminario, hubiese o no terminado sus estudios religiosos.

No tratamos aquí de otro aspecto de la educación en el periodo, el que corresponde a lo que hoy denominamos «formación profesional». Era una actividad casi totalmente privatizada y mucho más extendida que la enseñanza analizada hasta el momento. Los responsables políticos del momento tenían una doble visión utilitarista de la «formación profesional» de la época. Por un lado, se trataba de acopiar recursos para la corona, evitando así la dependencia de importaciones industriales extranjeras, especialmente inglesas. Pero, por otro, se trataba de convertir a algunos sectores de la población – especialmente a los niños expósitos y mujeres de mala nota en ciudadanos útiles. Para ello, se dotaría a los hospicios y hospitales de herramientas (telares, ruecas, etc.) y de materia prima y se emplearían artesanos para que enseñaran a los acogidos en estas instituciones caritativas y dirigieran la producción. Este enseñanza se destinaba casi únicamente a la fabricación de productos textiles, especialmente de lana, algodón y lino. Pero, al menos en Cantabria, esta filosofía, no cuajó en la práctica en algo concreto.

Otra vertiente de la «formación profesional» de la época fue muy común. Me refiero al sistema de aprendizaje, merced al cual se lograba acceder al desempeño de profesiones como tejedores, zapateros (de nuevo y de viejo), joyeros, panaderos y un sinfín de profesiones que solían procurar una posición algo más desahogada que las de mero agricultor o pescador. El proceso comenzaba cuando un padre se dirigía a un artesano de la villa y le proponía que acogiese como aprendiz a un hijo. También el aprendiz podía ser un adulto que se involucraba como tal pupilo en una instalación más grande, como se dio el caso de algunos torrelaveguenses que pudieron acceder a aprender el oficio de tejedores en la fábrica que el duque del Infantado levantó en la margen derecha del Saja-Besaya a la altura de la actual ubicación de la Feria de Muestras de Torrelavega.

No será hasta 1870 cuando aparezca el primer proyecto educativo de carácter «moderno». Se trata del denominado Instituto Libre de Torrelavega, sin duda el primer antecedente claro del Instituto «Marqués de Santillana». No creemos que este centro de enseñanza tenga relación alguna con la Institución Libre de Enseñanza, puesto que la de Torrelavega comienza su andadura seis años antes que la Institución. Se trata más bien de un proyecto totalmente privado destinado a dotar a la ciudad de una infraestructura educativa un escalón superior a los colegios de primera enseñanza.

 

 

El convulso inicio del siglo XIX – Guerra de Independencia, crisis políticas, guerras carlistas,… no permite augurar que el «sistema» de enseñanza en la comarca avanzase mucho. La falta de documentación impide, por otra parte, profundizar en el análisis del mundo educativo de la comarca de Torrelavega en este primer tercio del periodo.

 


Las llamadas Escuelas de Latinidad o de Gramática eran equivalentes a lo que hoy denominaríamos Institutos de Segunda Enseñanza.

 

Cambio de la enseñanza

Por un lado en el curso 67-68 se publica el llamado "Libro Blanco" sobre la enseñanza, redactado por el ministro del ramo Villar- Palasí que quedará normalizado pocos años más tarde en forma de ley y de nuevo plan de estudios, que sustituirá a la ley de 1954 del ministro correspondiente a la sazón Ruiz Jiménez, en forma del actual B.U.P. (Bachillerato Unificado Polivalente), al que sigue el C.O.U. (Curso de Orientación Universitaria), precedidos ambos de la E.G.B. (Educación General Básica). ¡Ha nacido la era de las siglas!E

n el curso 1967-68 se publica el llamado «Libro Blanco» sobre la enseñanza en España, redactado por el equipo del ministro Villar-Palasí. Este informe quedará normalizado pocos años más tarde en forma de ley y de nuevo plan de estudios, que sustituirá a la ley de 1954 del entonces ministro Ruiz Jiménez – en forma de B.U.P (Bachillerato Unificado Polivalente), al que sigue el C.O.U. (Curso de Orientación Universitaria), precedidos ambos de la E.G.B. (Educación General Básica). ¡Ha nacido la época de las siglas en el mundo de la enseñanza española!. En efecto, a partir del curso 1971-72 en el Instituto comienza a impartirse el nuevo plan de Bachillerato que pasa a constar de tres cursos más el C.O.U.; es decir, cuatro cursos en vez de los siete que comprendía el plan anterior de Bachillerato. La desaparición de cuatro cursos con sus correspondientes alumnos hizo, lógicamente, descender el nivel de matrícula en un porcentaje muy importante, lo cual alejó el peligro de desbordamiento de capacidad del Centro.

 

En efecto, a partir, del curso 71-72 en el instituto comienza a impartirse el nuevo plan de bachillerato que pasa a constar de tres cursos más el C.O.U., es decir, cuatro cursos en vez de los siete que comprendía el plan anterior de bachillerato. La desaparición de cuatro cursos con sus correspondientes alumnos hizo, lógicamente, descender el nivel de matrícula en un porcentaje muy importante.

En el Claustro del 3 de mayo de 1988 se aprueba la incorporación del alemán como EATP, lo cual se aprueba por mayoría. Este asunto genera un debate, ya que el profesorado de francés solicita el mismo tratamiento para este idioma que para el alemán. Esto provoca una propuesta para que al profesorado también se les impartan cursos de idiomas.

Otros nuevos problemas surgen alrededor de 1995 y quedan reflejadas las preocupaciones de los profesores que muestran su inquietud sobre la implantación de la LOGSE en aspectos como reciclaje del profesorado, tipos de bachillerato que se van a implantar, qué idiomas y optativas se van a ofertar o si primero o segundo de la ESO pasará a impartirse en el Instituto. El despiste parecía ser general, ya que el Director explica que el diseño de los futuros estudios estaba aún sin hacer.

En 1997 comenzaría a impartirse en el centro la Educación Secundaria Obligatoria E.S.O. con las modificaciones en el centro que esta nueva enseñanza implicaria.La principal obra que por esa razón debiera llevarse a cabo sería un piso más sobre el Salón de Actos.

A finales de diciembre de 1998, la Consejera informará al Claustro sobre las transferencias educativas. A tiempo, ya que el traspaso efectivo se hará a mediados del mes de enero del año siguiente. Una de las preocupaciones del profesorado en este curso era si se iba a impartir en los institutos de Enseñanza Media el primer ciclo de la E.S.O.

2001, ese año será el último de los estudios de BUP y COU, por tal motivo se organizará una fiesta de despedida el 25 de abril a los últimos alumnos de COU, se les regalará un recuerdo y se dará un vino español sufragado por la Asociación de Padres.

En el año 2005 una de las propuestas que se plantearon con ocasión del descenso del número de alumnos en el curso 2003-2004 fue la de implantar el Bachillerato Internacional en el Instituto. En el Consejo Escolar del 9 de febrero José Nicasio Gutiérrez Fernández expone las ventajas de este tipo de título y los costes que exige que se busquen financiaciones externas. Puesta a votación la propuesta, será aprobada por unanimidad. Previamente, esta propuesta se había realizado en el Claustro siendo apoyado por los profesores por 53 votos a favor, ninguno en contra y cinco abstenciones. En la misma reunión, se apoya por amplísima mayoría el ofertar el idioma francés como segunda lengua extranjera.

Se apoya en 2005 también la implantación de un programa de educación bilingüe francés-español dirigido por el Departamento de Francés.

página principal